Cuando empezamos a coordinar la red de acceso para el nuevo parque en Rivera, lo que más me preocupaba era el tiempo de respuesta. En proyectos de infraestructura pesada, una demora en la definición de trazados puede retrasar toda la obra. Con Townsvillecollective el proceso fue distinto: cada consulta sobre capacidad vial o restricciones de uso de suelo tuvo una respuesta concreta en un plazo razonable, sin vueltas.
El punto que más valoro es cómo manejaron las restricciones del terreno. La zona tiene una topografía irregular y el acceso desde la ruta principal requería un análisis cuidadoso de pendientes y radios de giro para el transporte de carga. En lugar de entregarnos un plano genérico, ajustaron el trazado a las condiciones reales del predio y nos explicaron las compensaciones: dónde convenía reforzar el suelo, qué tramo podía esperar, cuál no.
También hubo decisiones que no fueron fáciles. La conexión con la red ferroviaria, por ejemplo, implicaba un costo inicial mayor y un plazo más largo. La recomendación fue clara y honesta: priorizar la salida por carretera en la primera etapa y dejar la reserva de suelo para el ferrocarril. Esa claridad para separar lo urgente de lo diferible es lo que hace que el trabajo valga.
Para quien esté evaluando un proyecto similar, mi sugerencia es llegar con la documentación del predio y una idea de los volúmenes esperados. Con eso, el equipo puede pasar rápido de la conversación general al detalle operativo. La comunicación fue directa y sin promesas vacías, que en este rubro ya es bastante.