Volvimos a Townsvillecollective para la segunda fase de nuestro parque logístico en Rivera, y la diferencia con la primera etapa se nota en la forma de trabajar. No hubo que repetir el contexto desde cero: el equipo ya conocía las restricciones del terreno, los accesos viales y los acuerdos que habíamos cerrado con la intendencia.
Lo que más valoro es que no trataron el proyecto como una copia del anterior. Revisaron los datos de operación que acumulamos durante el primer año, ajustaron los trazados de las vías internas y propusieron cambios en la ubicación de la zona de transferencia para reducir los cruces de camiones. Son detalles que solo aparecen cuando alguien entiende el uso real de la infraestructura.
El proceso de coordinación con las autoridades también fue más ágil. Ya tenían los contactos y los expedientes previos, así que la actualización de los permisos tomó menos tiempo del que habíamos presupuestado. Para una empresa que planifica con varios meses de anticipación, esa previsibilidad vale tanto como el diseño mismo.
Si tuviera que mencionar una limitación, sería la comunicación durante las semanas de mayor carga de trabajo. Hubo momentos en que las respuestas tardaron más de lo que esperábamos, aunque siempre llegaron con la información completa. Es un punto a mejorar, pero no afectó los plazos críticos del proyecto.
En resumen, la segunda experiencia confirma que la relación a largo plazo tiene ventajas concretas: menos tiempo de puesta al día, decisiones más informadas y un equipo que propone mejoras basadas en evidencia, no en suposiciones. Para nosotros, eso justifica mantener a Townsvillecollective como socio en las próximas fases.